La historia de Bal Harbour

Celebrando su sexagésimo aniversario, la Villa de Bal Harbour continúa siendo una comunidad inmaculada, un paraíso cuidadosamente diseñado para proporcionar lo mejor a sus residentes y al turismo exclusivo. Con sus elegantes casas y condominios, sus tiendas selectas y exquisitas calzadas, la Villa es ampliamente reconocida como la joya en la corona de las comunidades del sur de la Florida – un modelo para vivir bien.

La “Villa Soñada” que su fundador Robert C. Graham imaginara tantos años atrás continúa prosperando hoy. La visión que dio lugar a este paraíso tropical comenzó en 1929 cuando Miami Beach Heights, una corporación de bienes raíces basada en Detroit, comprara las tierras. Encabezados por el industrialista Graham y sus asociados Carl Fisher y Walter O. Briggs, Miami Beach Heights se dio a la tarea de esculpir una nueva comunidad. Uno de los aspectos clave fue la contratación de a una de las firmas líderes en planeación urbana del siglo veinte – Harland Bartholomew & Associates – para diseñar la Villa. Bal Harbour y Coral Gables son las únicas municipalidades en Miami-Dade construidas a partir de un completo plan maestro concebido antes de su realización.

Desde sus comienzos, la Villa fue conceptualizada como una comunidad moderna que mantendría altos estándares, proporcionaría servicios de calidad excepcional y fomentaría el orgullo cívico.

Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial los planes se vieron interrumpidos, y como un gesto de buena voluntad, Robert C. Graham alquiló por 1 dólar al año las tierras a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. El área se convirtió en un completo centro de entrenamiento militar con barracas y práctica de tiro con rifle, emplazado en el lugar donde se encuentra hoy el Sheraton Bal Harbour Resort. Un campo para prisioneros de guerra, localizado donde actualmente se encuentran las tiendas de Bal Harbour, hospedaba a los prisioneros alemanes. Los militares estacionados arriba y abajo de Miami Beach marchaban al norte del área, conocida como “tent city”, para realizar sus maniobras.

Al finalizar la Guerra y salir las tropas, los planes se retomaron. Graham rápidamente convirtió algunas de las barracas en apartamentos para aumentar la población residente – el estado de la Florida requería entonces al menos veinticinco residentes masculinos para poderse incorporar como ciudad. En 1945, Stanley Whitman (quien posteriormente construyó el centro comercial de Bal Harbour) se mudó a las barracas con su joven familia para apoyar los esfuerzos de incorporación de la Villa, siendo uno de sus fundadores originales.

En agosto 14 de 1946, la Villa fue incorporada y se eligió su primer Consejo. Formaron parte del primer Consejo: el Alcalde Juez Julian Southerland así como los Consejales Charles R. Graham, Glenn E. Massnick, Ray Semmes, Jr., Willard H. Webb a y George Whittaker. Willard Webb fué su primer gerente y Mary Wetterer la primer contadora de la Villa, quien permaneció en ese puesto por más de cuarenta años.

La Villa fue inicialmente nombrada “Bay Harbour”, nombre que pronto fue descartado por no definir claramente a una comunidad con propiedades frente al mar. Se creó entonces una nueva palabra a partir de las letras de “bay” y “Atlantic”, para crear “Bal”. Así es como finalmente fue renombrada Bal Harbour, una nueva ciudad con acceso al mar y la bahía. El gobierno naciente fue hospedado en las barracas militares convertidas en apartamentos hasta que el Hall de la Villa fue construido en 1956.

La prosperidad prevaleciente después de la guerra alentó un impetuoso crecimiento de Bal Harbour con la rápida venta de lotes residenciales, el desarrollo de recursos para la comunidad y la construcción de hoteles. En diciembre de 1946 el primer hotel, Kenilworth-by-the-Sea, abrió sus puertas. Consideradas como “ultra-modernas”, las 160 habitaciones de este hotel de diez pisos promovieron el concepto de “lujoso centro vacacional“. Durante la década siguiente un total de nueve centros vacacionales se erigieron a lo largo de la playa en la Villa, como el Sea View, el Bal Harbour, el Balmoral, Ivanhoe, Colony, Singapore, Beau Rivage y el Americana. En la cúspide de la explosión hotelera en la Florida, estos centros vacacionales de clase mundial atrajeron una constante clientela de clase alta y ayudaron a poner a Bal Harbour en el mapa.

En 1950, Bal Harbour y Miami Beach fueron considerados como la Riviera de América, atrayendo a los más destacados músicos y animadores de la era. Se podía encontrar a Count Basie y Guy Lombardo tomándose una copa en el  Pump Room Loung de Ivanhoe. Frank Sinatra y su “Rat Pack” frecuentaban el Carnival Supper Club del Americana.

En 1953, Arthur Godfrey atrajo considerablemente la atención de los medios a esta área, al ser el primer animador en transmitir por televisión a nivel nacional desde Miami. La transmisión llegaba por radio y televisión a una audiencia estimada entre 40 y 60 millones, desde el Hotel Kenilworth. Otras personalidades de la televisión seguirían sus pasos en los años venideros, incluyendo Jackie Gleason y Ed Sullivan.

Los hoteles de Bal Harbour rápidamente se convirtieron en el destino preferido de innumerables dignatarios, celebridades y presidentes.


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